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  1. Mi pequeña crónica de la huelga general

    viernes, 30 de marzo de 2012

    A las 6h de la mañana ya se reunían grupos de piquetes en sitios estratégicos de Murcia. A mí me tocaba cubrir las cocheras del transporte público, Latbus. Más de 150 personas bloqueaban la puerta de salida de los autobuses. Eran las 6.20, aún no había salido ninguno y tan sólo había dos esperando para salir, sin prisa, tenían las luces apagadas. Pero continuamente entraban trabajadores en la empresa. Aún era noche cerrada y el abrigo no estaba de más.

    En un lado se situaban los furgones de la Policía Nacional. 7 furgones para intervenir si era necesario y dejar que el transporte cumpliera con los servicios mínimos establecidos, el 30%.

    Daban las 6.30 y comenzaban a acumularse autobuses en fila para salir, esta vez se aproximaban a la puerta. Los piquetes discutían si dejarlos o no. “Tres, ahora tenemos que dejar pasar a tres” clamaban. A regaña dientes y con dificultad consiguen salir esos tres autobuses, pero venían más detrás. Entonces aparecen la policía nacional y crea una barrera humana impidiendo que los piquetes pudieran bloquear la salida. Algunos empujones, gritos, insultos y algo de tensión. Los autobuses salen en un chorro constante hasta 63 de los 64 previstos. “Esquiroles, esquiroles” gritaban algunos de los allí concentrados que ya marchaban a continuar la huelga en otro lugar.

    Me desplazo al mercado de la fama, los puestos están a medio montar y hay bastantes huecos, ya casi son las 8 de la mañana. Pregunto a un tendero. “Esta mañana hemos venido más temprano por si luego no nos dejaban pasar, pero aquí no hay piquetes. Sobre las 6h han venido en una furgoneta, han arrojado 18 neumáticos y les han tirado un coctel molotov” Afortunadamente fue extinguido rápidamente y apenas se sufrieron daños materiales. El mercado estaba a medio funcionamiento, aunque los tenderos destacaban que a ellos no les ayudan los sindicatos, ellos son el pequeño comercio y si no trabajan un día, ese día no comen.

    A las 9 de la mañana un grupo de piquetes recorría las calles del centro de Murcia. A su paso instaban a los comercios a cerrar y unirse a la huelga. Se producía rechazos por parte de algunos comerciantes y agresiones verbales. Otros optaban en bajar la persiana al paso de estos grupos, o incluso en no abrir, ya sea por adhesión a la huelga o por miedo a los posibles altercados. Tirando panfletos, petardos y con el sonido de pitos y megáfonos continuaban la marcha.

    Estos son algunos sonidos de la huelga:


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