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  1. Año nuevo, blog nuevo.

    sábado, 3 de enero de 2015



    Emigro, o eso parece. Este blog lo he tenido desde que, prácticamente, era una chiquilla que quería estudiar periodismo. Lo he reformado en varias ocasiones, le he cambiado el nombre, he avanzado en mi forma de escribir… y a pesar de todo ello no consigo encontrar en él un espacio de reflexión.

    En este 2015, recién cumplido, uno de mis principales objetivos es el de reconciliarme con el periodismo, apostar fuerte por él y lograr eso que tanto añoro: Un trabajo como periodista. Para lo cual un buen blog será una gran herramienta de trabajo. De ahí el cambio.

    Necesito un cambio real para centrarme de lleno en esta nueva meta a corto y medio plazo. Por ello, a partir de ahora podréis encontrarme en esta plataforma: https://medium.com/@MajoGuerrero

    ¡¡Nos leemos!!
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  2. ¿Qué tal, 2014?

    martes, 18 de noviembre de 2014

    Este es el año de los: "sí, puede ser…ains… no, nada de nada".

    Hace justamente un año que llegué de Francia. El período de prácticas que hice en el país vecino se acababa y volvía con la maleta llena de nuevas vivencias, como la emisión que realicé desde el parlamento europeo de Estrasburgo, los amigos que aún conservo, y un gran avance en la lengua del (como empalagosamente llaman) amor.

    Comencé aquí a buscar la oportunidad perdida, pero parecía estar más perdida que nunca o  comenzaba a perderse. Entonces decidí ampliar mis horizontes, puesto que mi grado en periodismo parecía comenzar a quedarse obsoleto. Esta vez decidí volcarme al lado más “comercial” realizando un máster en Marketing y Comunicación. Volví a recobrar la ilusión, pues parece que el marketing es el ingrediente secreto de todo, o casi todo. Además, el estar en contacto con nuevos compañeros y profesores volvía a poner en marcha mis circuitos cerebrales, algo que disfrutaba sobremanera.  Pero al tiempo seguía intentando labrarme mi futuro profesional junto a algunos compañeros, de ahí salió algo digno de orgullo como Ilustrafun (del que hablo en mi anterior post), aunque y desafortunadamente, el proyecto de empresa sobre el que planeábamos no fraguó.

    Mi situación se resumía a: Cursar el máster semipresencial de viernes y sábado, reservar parte de mis fuerzas para ilustrafun, encontrar y realizar unas prácticas del máster en una empresa.  Pues bien, yo siempre he sido de pensar que con esfuerzo y tesón se puede lograr. Gracias a esa insistencia (y a una mano externa) conseguí entrar a hacer las prácticas obligatorias en una importante empresa química. Cuál fue la sorpresa cuando me dijeron que me darían una beca. ¡¡Qué gran noticia!! Aunque de esa beca nunca más se supo. Solo oí hablar de ella aquel día. Menos mal que el trabajo en Ilustrafun me levantaba el ánimo.


    Comencé a buscar otros trabajos. Y ya pasadas las vacaciones e Ilustrafun y con el ánimo más regenerado, me llamaron para varias entrevistas de trabajo (pues mi actual empleo era el de buscadora de trabajo). La primera entrevista era para trabajar como becaria en París en un nuevo medio digital para los jóvenes (con un sueldo ínfimo). No hubo suerte, o quizás sí, porque con la remuneración que ofrecían no tendría ni para el pan. La segunda como becaria (de nuevo) para llevar la comunicación y redacción de textos en una ortopedia online. Y ésta fue la que más me chocó, pues la habían montado unos chicos jóvenes, poco mayores que yo, los mismos que me entrevistaron, y ya estaban bebiendo de la picaresca española. Ofrecían una beca a través de la comunidad autónoma, o sea, ellos no ponían ni un céntimo, pero la cosa no acaba ahí, me hicieron una entrevista digna de un alto cargo, claro, eso para después ni avisar de que no estaba dentro. ¡Gracias chicos por solidarizados con los jóvenes!.

    Tras todo ello, consigo acabar el máster, presentar el TFM con resultado sobresaliente y graduarme. Entonces me siento en mi silla de pensar y me pregunto ¿Ahora qué? Poco después recibo una llamada, tengo otra entrevista de trabajo… pero esta es digna de una entrada aparte. Aunque ya podéis imaginar el fatídico desenlace.
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  3. Ilustrafun: Esa locura genial

    domingo, 16 de noviembre de 2014


    Presentación de Ilustrafun en Cartagena.
    Cuando sea mayor seré astronauta, o policía, o pájaro y me dedicaré a la vida contemplativa. Estas pueden ser algunas de las ideas con las que despertábamos cada día cuando apenas levantábamos dos palmos del suelo.  Ideas que parecían locas o disparatadas, pero que al final se acaban realizando (a excepción de convertirse en pájaro). 

    De una forma, no diría parecida, pero que guarda algún grado de locura hace cosa de un año, Pablo, licenciado en bellas artes, nos dijo a unos amigos: "Hace tiempo que quiero organizar unas jornadas de ilustración, ¿quién se apunta?". En ese momento una chispa me saltó en la cabeza y dije: "Yo me apunto". Entonces comenzamos a cavilar de qué forma podríamos sacar eso adelante. Otro compañero se unió, José. Y nos hizo una fantástica web, yo tiré de conocimientos literarios para redactar textos y hacer las veces de gestora de redes sociales (o community manager, como ahora se estila).

    Pero el gran papi, el que gestó, dio cariño al evento e hizo gran parte de los esfuerzos, fue Pablo Manuel. Él contactó con los profes, consiguió las instalaciones y los colaboradores. Y así, con, a ratos, más pena que gloria, lo logramos. De las 20 plazas ofertadas llenamos 17 y contamos con 4 profesores de excepción en el panorama de la ilustración. Todo un éxito.
    De esta manera, y bajo el calor abrasador que asolaba Cartagena (quién nos mandaría a nosotros) del 6 al 9 de agosto vimos cómo se materializaba esa idea y nacía ‘Ilustrafun’ con 8 meses de gestación/parto. Y como cada recién nacido, llenamos de luz y alegría nuestra casa, y la casa (o más bien cabeza) de cada uno de los participantes que nos declararon amor eterno y nos inflaron de orgullo.
    Ahora, tres meses después, nos disponemos a lanzar la nueva edición de ilustrafun e ir consolidando estos eventos como una cita obligada para todo amante de las artes visuales y plásticas. Lo mejor de todo, que no queremos ni vamos a cesar en nuestro empeño, nuestro niño va creciendo a pasos agigantados, y a nosotros se nos cae la baba.


    Si quieres saber más del evento (ya que tampoco lo he explicado en detalle) visita: http://ilustrafun.com/  y en fb: https://www.facebook.com/ilustrafun y en twitter: @Ilustrafun
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  4. Una historia paralela

    martes, 11 de marzo de 2014


    Aquel jueves de marzo, de hace ya 10 años, ella despertaba a las 7.30h, como de costumbre,  y repetía el ritual de cada día antes de marchar a clase.  Se vestía, desayunaba, se aseaba y ponía rumbo a otro día de estudio.  Aunque aquel día olía diferente, se palpaba diferente, una tristeza, una incertidumbre, un silencio… invadía su casa.  

    La chica desayunó con calma mientras su madre y su hermano, nerviosos, se disponían a salir. Al tiempo, extrañas imágenes de caos, y destrucción se aglomeraban en los informativos matutinos. Nadie comprendía lo que sucedía en los trenes de Cercanías de Madrid, ni los periodistas, ni los testigos, ni los televidentes... y con más miedo que desconocimiento parecían estar reacios a tildar el suceso de ‘atentado’.

    La joven, ya sola, se encogió de hombros, apagó el televisor, posó el vaso del desayuno en el fregadero, se echó la mochila a la espalda y cogió el camino para el colegio.  Se reunió con sus compañeros con los que comentó las extrañas imágenes de las que nadie parecía tener ninguna noticia. Aquel 11 de marzo los profesores parecían mostrar cierta condescendencia hacia la chica. Ella no sabía cómo reaccionar, se sentía abrumada, confusa, sin saber que debía sentir; y así pasó la mañana hasta que el familiar pitido anunciaba el final de otra jornada más en 3º de E.S.O. Volvió a su hogar.

    Tocó el timbre y respondió su mamá.  “Ya han vuelto del hospital”, pensó la niña con un gesto de desconcierto. La madre vagaba por la casa queriendo concentrarse en una actividad, realizar las tareas, servir la comida a su hija, intentar sacar de su cabeza la vivencia de aquella mañana… Mientras tanto, su hijo se encontraba acostado, guardaba reposo.  La chica se sentó a la mesa, esta vez junto a su madre, y la televisión repetía las imágenes que le sorprendieron durante el desayuno.  Ahora daban más detalles, hablaban de dos centenares de muertos, de quizás ETA, quizás islamistas… los llantos se repetían y a todos se les grababa ese día en la memoria.  

    Y llegó el domingo 14 de marzo, día de elecciones, aunque en casa de la niña ese evento pasaba a un segundo lugar. Su hermano cumplía 19 años y faltaba a su primera cita en las urnas. Continuaba postrado en la cama, como la mayor parte del tiempo desde el pasado jueves. Al pie de la misma se encontraba un caldero al que recurrir si perdía la lucha contra la angustia.  Débil y desganado recibía visitas de familiares que intentaban arrancarle una sonrisa en este, mal acaecido, cumpleaños.  

    Hoy, diez años después, la madre lo recuerda como la primera batalla ganada de una guerra contra la enfermedad. “El 11 de marzo de 2004 a mi hijo le dieron la primera sesión de quimioterapia, y tengo que dar gracias a Dios, otras madres perdieron hijos de la edad del mío, pero él sigue vivo”. 
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